El estudio médico-legal realizado al cuerpo de Julián Álvarez Guardia determinó que el fallecimiento se produjo por un shock hipovolémico derivado de una lesión con un elemento cortante. De acuerdo con el informe, la hemorragia fue el mecanismo principal de la muerte, aunque también se identificó un cuadro de intoxicación alcohólica que habría incidido en el resultado.
Las lesiones detectadas en el examen forense
Los análisis de anatomía patológica revelaron daños de gravedad en los vasos sanguíneos y las estructuras nerviosas del cuello. El documento, firmado por la médica forense Ninfa María Ganz, describe desgarros en los tejidos y sangrado, características que permitieron clasificar las heridas como vitales.
Esta denominación indica que las lesiones fueron ocasionadas cuando Álvarez Guardia aún estaba vivo. Según el estudio, los daños comprometieron estructuras anatómicas cuya afectación representaba un riesgo para su vida.
El examen también identificó un corte en el pulmón derecho. Al igual que las lesiones cervicales, fue considerado producido en vida. Las observaciones microscópicas mostraron alteraciones en el tejido pulmonar, presencia de sangre y edema, entre otros signos compatibles con una lesión anterior al fallecimiento.
Los resultados de los análisis toxicológicos
Las pruebas de laboratorio detectaron alcohol en el organismo: la concentración fue de 1,40 gramos por litro en sangre y de 2,18 gramos por litro en humor vítreo, el fluido transparente ubicado en el interior del ojo.
A partir de esos valores, el informe estableció la existencia de una intoxicación alcohólica. Por otra parte, los estudios dieron resultado negativo para cocaína, marihuana, anfetaminas, morfina, benzodiacepinas, metanfetamina y barbitúricos.
Como conclusión, el documento médico-forense atribuyó la muerte al shock hipovolémico provocado por una herida de arma blanca y señaló al consumo de alcohol como un elemento contribuyente.
Los resultados confirmaron que las lesiones en el cuello y el pulmón se produjeron mientras la víctima permanecía con vida. Sin embargo, el examen de autopsia no permite determinar por sí mismo quién ocasionó esas heridas ni reconstruir las circunstancias en las que ocurrió el hecho.