En una entrevista con los estudios de CIUDAD TV, el titular de la Unión Industrial de la provincia del Chaco (UICH), Aldo Kaston, evaluó el paquete de medidas presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, durante la 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina. El dirigente sostuvo que los anuncios llegan en un escenario crítico para las empresas, aunque advirtió que su alcance será limitado si no se adoptan políticas que impulsen las ventas y el consumo interno.
Kaston consideró que las disposiciones fueron comunicadas en un momento especialmente delicado, cuando el cierre de establecimientos productivos se convirtió en una preocupación cotidiana. En ese sentido, señaló que cada demora en la implementación puede traducirse en nuevas empresas que dejan de funcionar.
Si bien valoró las iniciativas, remarcó que el sector las venía reclamando desde hacía aproximadamente dos años y que su llegada coincide con uno de los períodos más difíciles en materia de comercialización y continuidad de las actividades industriales.
“Esto no va a generar más ventas ni nuevos puestos de trabajo”
Al referirse a la suspensión de los embargos de ARCA sobre las cuentas de las pymes, el dirigente aclaró que la medida no implica una solución estructural para las dificultades financieras de las compañías. Según explicó, únicamente permitirá disponer de algunos meses de margen sin sufrir ejecuciones sobre sus fondos.
Advirtió, además, que las obligaciones pendientes deberán afrontarse más adelante y que las empresas tendrán que encontrar la manera de regularizar sus deudas cuando finalice el período de suspensión.
En relación con la posibilidad de utilizar créditos fiscales para cancelar obligaciones, Kaston indicó que el beneficio estaría principalmente dirigido a firmas exportadoras, por lo que no alcanzaría de la misma manera a todos los establecimientos industriales.
También expresó reparos sobre la línea de financiamiento vinculada a los fondos de garantía, que contempla una tasa de interés del 20% y estaría destinada específicamente al sector automotor. Para el referente de la UICH, sería necesario ampliar esa herramienta al conjunto de las actividades industriales.
Respecto de la propuesta de reducir el impuesto a los sellos, aclaró que no se trata de una eliminación total del gravamen, sino de una disminución del 50%, mediante un esquema en el que el Estado nacional asumiría la mitad de su costo.
La situación industrial y la pérdida de empresas
Durante la entrevista, Kaston también hizo referencia a los indicadores de actividad y precisó que la caída interanual mencionada corresponde a una comparación con los registros de 2025, sin tomar como punto de partida los niveles de 2022 o 2023.
En ese contexto, recordó que para esta misma época del año pasado Chaco había registrado la pérdida de unas 1.030 empresas y alrededor de 10.000 puestos de trabajo. Según indicó, la última medición mostró un comportamiento relativamente estable en el segmento de las grandes compañías, aunque advirtió que la tendencia negativa continúa.
China y el impacto de las importaciones
Otro de los aspectos abordados fue el avance de los productos importados y la presión que ejercen sobre la producción nacional. Kaston relató que mantuvo conversaciones con un importador y señaló que las dificultades para vender y sostener el consumo ya no se limitan a determinados rubros.
Como ejemplo, mencionó las diferencias de precios entre los vehículos chinos y los comercializados localmente, así como el menor costo de determinadas maquinarias provenientes de ese país. Según explicó, equipos que anteriormente tenían un valor cercano a los 10.000 dólares actualmente pueden conseguirse por unos 3.000.
El dirigente sostuvo que Argentina debería aprovechar la tecnología y los insumos que ofrece China para mejorar sus propios procesos productivos, en lugar de reemplazar la fabricación nacional con bienes terminados importados.
En esa línea, advirtió que la compra de productos extranjeros, como el calzado, afecta directamente a las fábricas locales. También manifestó preocupación por el ingreso de mercadería sin controles adecuados y por las operaciones ilegales de importación.
"Nosotros tenemos que mirar China, no como un competidor, sino como un lugar en donde podemos proveernos de cosas para producir nosotros más barato y poder entrar al mercado con otra calidad", planteó. Sin embargo, consideró que las empresas argentinas enfrentan una competencia desigual, ya que, según su visión, no compiten únicamente contra compañías privadas chinas, sino también contra un Estado que sostiene y subsidia gran parte de su estructura productiva.
El costo de la energía, otro factor de preocupación
Kaston también puso el foco en el encarecimiento de los servicios energéticos, al afirmar que durante los últimos tres años sus costos se multiplicaron entre 12 y 13 veces.
A su entender, ese incremento impactó severamente en la capacidad operativa de las industrias, que actualmente estarían produciendo apenas un 30% de lo que elaboraban tres años atrás.
El titular de la entidad describió un escenario de fuerte deterioro, en el que numerosas empresas reducen sus actividades al mínimo indispensable para mantenerse en funcionamiento. Incluso consideró que, bajo las condiciones actuales, producir se volvió económicamente inviable para una parte del sector.
Advertencia por la falta de consumo y el escenario político
Al retomar los anuncios del ministro Caputo, Kaston insistió en que las medidas pueden ofrecer un margen de alivio, pero no reemplazan la necesidad de una recuperación económica que permita incrementar las ventas.
Asimismo, vinculó las decisiones oficiales con la proximidad de un nuevo año electoral y consideró que el Gobierno podría verse obligado a flexibilizar algunas de sus políticas ante el deterioro de la situación económica y social.
En ese marco, recordó las advertencias del economista Diego Coatz, vinculado anteriormente a la Unión Industrial Argentina, quien había planteado la posibilidad de un colapso económico y una rebelión fiscal hacia fines de año si continuaba la presión sobre empresas y ciudadanos.
Para Kaston, la suspensión de los embargos podría interpretarse como una respuesta preventiva frente al malestar generado por las obligaciones tributarias y las dificultades para cumplirlas.
Finalmente, sintetizó sus reparos con una definición contundente: consideró que el anuncio oficial no representa un salvataje para las pymes, sino apenas una ayuda temporal. Mientras no se generen condiciones para recuperar el consumo y la comercialización, sostuvo, las medidas solamente permitirán extender la supervivencia de empresas que continúan atravesando una situación crítica.