La localidad chaqueña de Corzuela atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de tres niños, dos hermanos de cuatro años —que serían mellizos— y un primo de cinco. Los pequeños fueron encontrados sin vida el domingo por la noche en la laguna del barrio Obrero, luego de un intenso operativo de búsqueda que contó con la participación de familiares, vecinos, policías y bomberos voluntarios.
Ante la magnitud de la tragedia, el intendente dispuso duelo administrativo desde las 9 de este lunes. La noticia generó una fuerte conmoción en la comunidad, una ciudad de aproximadamente 14.000 habitantes donde el fallecimiento de los menores impactó profundamente.
Según relató el periodista de Canal 5 Gustavo Salto a Norte TV y Radio Facundo Quiroga, los niños estaban al cuidado de su abuela. La madre de los hermanos se encuentra internada en Las Breñas y el padre había viajado hasta esa localidad cerca de las 15.30 para acompañarla.
De acuerdo con las primeras reconstrucciones, entre las 17 y las 17.30 los pequeños habrían desaparecido mientras estaban bajo el cuidado de la mujer. Al regresar a la vivienda de su suegra, el hombre fue informado de que no lograban localizar a los niños.
A partir de ese momento comenzó una búsqueda desesperada. El padre recorrió inicialmente las inmediaciones por sus propios medios y luego se dirigió a la Policía para denunciar la desaparición. Mientras tanto, las fotografías de los pequeños se difundieron en las redes sociales y varios vecinos aportaron información sobre un posible avistamiento de los niños en las cercanías de la laguna.
El hallazgo se produjo durante la noche
Efectivos policiales y bomberos voluntarios desplegaron un operativo de rastrillaje en el sector señalado. Cerca de las 22.30, los equipos encontraron a los tres menores en un pozo utilizado por el municipio para instalar un motor destinado a la extracción de agua para riego.
El primer cuerpo fue localizado en ese lugar y, posteriormente, los rescatistas hallaron a los otros dos niños.
La laguna se encuentra junto al club Obreros, conocido popularmente como «El Lagunero», y es un sitio familiar para los habitantes de Corzuela. Aunque el espejo de agua no presenta una gran profundidad en buena parte de su superficie, el pozo donde fueron encontrados los pequeños permanece oculto bajo el agua y no resulta fácilmente visible.
Según las primeras informaciones, el sector está situado a unos 50 metros de la vivienda de la abuela, lo que habría facilitado el acceso de los niños. Además, de acuerdo con el relato periodístico, los menores solían acercarse a pescar cuando las lluvias provocaban acumulación de agua en la zona.
La Justicia busca establecer cómo ocurrió la tragedia
La principal hipótesis apunta a un fallecimiento accidental por inmersión. Sin embargo, las autoridades continúan con las diligencias para reconstruir lo sucedido y determinar las circunstancias exactas de las muertes.
Durante la noche, integrantes de la División Canes trabajaron en el lugar con perros especializados para detectar posibles rastros que contribuyeran a esclarecer el episodio.
Los cuerpos fueron trasladados al hospital local y se solicitó la intervención del móvil tanatológico de los bomberos de Charata para realizar las autopsias correspondientes. Los estudios forenses serán fundamentales para establecer las causas de los fallecimientos.
La investigación está a cargo de la fiscalía de turno N.º 3 de Charata, cuya representante podría brindar información oficial una vez que avance la recopilación de pruebas.
La seguridad de la laguna, nuevamente bajo la lupa
El episodio también volvió a poner en discusión las condiciones de seguridad del predio. En el sector que da a la calle existe un cerramiento de madera y alambre, pero no se observan carteles que alerten sobre los riesgos ni señalización que prohíba expresamente el ingreso o el baño.
Además, el pozo donde se encuentra instalado el motor de extracción permanece sumergido y no puede distinguirse con facilidad desde la superficie. En el lugar se abastecen de agua los camiones destinados al riego, aunque esa actividad no está señalizada de manera visible.
La tragedia reavivó la preocupación por los antecedentes registrados en la localidad. En febrero de este año, un niño de ocho años murió ahogado en una represa perteneciente a la cooperativa de agua potable, luego de caer en un pozo mientras pescaba con su familia.
Ambos episodios, ocurridos en espacios con acumulación de agua y con menores como víctimas, vuelven a plantear la necesidad de reforzar las medidas preventivas, mejorar la señalización y evaluar los riesgos en estos lugares.
Mientras continúa la investigación, Corzuela permanece sumida en la tristeza y acompaña a las familias afectadas por una pérdida irreparable.