El crecimiento del empleo informal comenzó a ser presentado como un aspecto favorable por distintas figuras del Gobierno nacional. El presidente Javier Milei, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, destacaron la expansión de este segmento durante los últimos meses. Sin embargo, los indicadores económicos y sociales reflejan un escenario complejo: menores ingresos, dificultades para acceder a servicios de salud y una creciente demanda de puestos laborales registrados.

Durante una entrevista con La Nación+, Menem celebró la incorporación de más de 510.000 trabajadores informales y sostuvo que se trata de personas que permanecen fuera del sistema formal. Por su parte, Cordero defendió la posibilidad de desarrollar actividades independientes y argumentó que algunos trabajadores prefieren evitar las obligaciones propias de una relación laboral de dependencia.

No obstante, los números oficiales muestran una realidad menos alentadora. De acuerdo con las estadísticas del INDEC correspondientes al segundo trimestre del año, los asalariados que cuentan con descuentos jubilatorios percibieron un ingreso promedio de $1.433.794, mientras que quienes trabajan sin esos aportes cobraron alrededor de $706.000. De esta manera, la remuneración del sector informal se ubicó por debajo de la mitad de la correspondiente al empleo registrado.

La situación también evidencia un deterioro reciente de los ingresos. En el primer trimestre, los trabajadores sin descuentos jubilatorios habían registrado una remuneración media de $731.000. Para el período siguiente, esa cifra descendió unos $25.000, equivalente a una caída nominal cercana al 3,4% y superior al 10% si se considera el efecto de la inflación.

El panorama contrasta, además, con las preferencias de la población. Un relevamiento de la consultora Sentimientos Públicos indicó que más del 70% de los argentinos aspira a conseguir un empleo formal. Esa expectativa se enfrenta a una dinámica de pérdida de puestos registrados que, según el artículo, se prolongó durante catorce meses consecutivos y acumuló más de 370.000 empleos menos desde diciembre de 2023.

La dificultad para conseguir trabajo también queda expuesta en las convocatorias que reúnen a una gran cantidad de postulantes. Un relevamiento de Ámbito contabilizó más de 25 noticias publicadas en medios de distintas provincias durante los últimos seis meses sobre largas filas de personas en busca de una oportunidad laboral. Entre los episodios registrados en septiembre y octubre se mencionaron una parrilla de Berazategui que recibió a unos 1.000 aspirantes, una convocatoria que generó cinco cuadras de fila en Córdoba y un bazar de Moreno que reunió a más de 2.000 candidatos para cubrir apenas 30 vacantes.

Una reforma laboral que no revirtió la caída del empleo formal

La reforma laboral impulsada por la administración nacional fue presentada como una herramienta para promover la contratación registrada. El oficialismo consiguió en febrero el respaldo parlamentario necesario para avanzar con la iniciativa. Sin embargo, de acuerdo con los datos citados en el informe, el empleo formal continuó disminuyendo después de su aprobación.

La reducción de puestos registrados estuvo acompañada por una mayor precariedad laboral y un incremento de las dificultades para acceder a un trabajo estable. En este contexto, el abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano señaló que algunas plataformas de trabajo comienzan a mostrar signos de saturación, aunque otras actividades independientes y la venta directa siguen funcionando como alternativas de subsistencia frente a la falta de empleo.

El especialista también advirtió sobre las dificultades que atraviesan los pequeños emprendimientos. Según explicó, entre las empresas que desaparecieron en los últimos años hay numerosas microempresas unipersonales cuyos responsables habían logrado organizar una actividad económica con la intención de sumar empleados, pero terminaron enfrentando problemas para sostenerla.

Ottaviano describió este proceso como una combinación de informalidad empresarial y laboral. En ese escenario, también cuestionó los resultados de una herramienta incorporada a la modernización laboral prevista en la Ley Bases: la figura del trabajador independiente con colaboradores, que permite sumar hasta tres personas sin establecer una relación de dependencia.

Según el último informe presentado por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, ante el Congreso, desde 2024 se registraron solamente unas 14.000 personas bajo esa modalidad. El número refleja una utilización limitada de un instrumento que había sido diseñado para facilitar determinadas formas de trabajo independiente.

Menos trabajadores con cobertura médica

Las consecuencias de la informalidad no se limitan a la diferencia salarial. Otro de los efectos señalados es la reducción del acceso a servicios de salud mediante obras sociales o empresas de medicina prepaga.

Datos del INDEC procesados por María Migliore, exministra de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, indican que la proporción de personas sin obra social ni prepaga pasó del 30% en 2024 a más del 34% durante este año. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, el deterioro fue aún más pronunciado: el indicador aumentó del 41% al 49,8%.

La falta de registración laboral dificulta el acceso a una obra social vinculada al empleo, mientras que los costos de una cobertura privada resultan difíciles de afrontar para quienes perciben ingresos reducidos e inestables. Con remuneraciones promedio cercanas a los $700.000 y en retroceso, contratar una prepaga se convierte en una opción inaccesible para una parte de este sector.

A estas dificultades se suma la reducción del programa nacional REMEDIAR, que históricamente facilitaba el acceso gratuito a medicamentos. Según lo informado, una resolución oficial modificó sustancialmente su alcance: de los 128 medicamentos que se distribuían a través de unos 8.100 centros de salud, el esquema pasaría a contemplar únicamente seis principios activos. El recorte presupuestario informado alcanza el 72%.

Entre los fármacos afectados se encuentran tratamientos utilizados para enfermedades crónicas, como hipertensión, diabetes y afecciones cardíacas, además de medicamentos destinados a problemas respiratorios, entre ellos la bronquitis.

Fuentes del sector farmacéutico citadas por Ámbito señalaron que la cantidad de unidades de medicamentos vendidas viene disminuyendo desde 2023. Durante 2025, la caída fue del 3,2%, mientras que también aumentaron los recursos judiciales presentados para obtener remedios y garantizar tratamientos.

La informalidad como alternativa ante la falta de empleo

Frente a este escenario, el trabajo informal aparece menos como una elección voluntaria que como una salida para quienes no encuentran oportunidades dentro del mercado laboral registrado. Para muchas personas, las changas y las actividades por cuenta propia representan una forma de sostener los gastos cotidianos ante la ausencia de un ingreso estable.

El caso de Diego Zyncenko, de 46 años, refleja esa realidad. Desde junio permanece sin un empleo fijo y logra reunir aproximadamente $600.000 mensuales mediante trabajos de pintura, corte de césped y otras tareas ocasionales.

El hombre describió el cambio en sus condiciones de vida como una pérdida abrupta de estabilidad y explicó que actualmente depende de los ingresos que consigue día a día.

Su experiencia expone las dificultades que atraviesan quienes recurren a ocupaciones precarias para subsistir: ingresos variables, falta de protección social y escasas posibilidades de planificación económica. Así, mientras desde el Gobierno se destaca la expansión del trabajo informal, los datos salariales y sanitarios plantean interrogantes sobre las condiciones en las que se desarrolla y sobre las posibilidades reales de acceder a un empleo formal.