El Gobierno nacional resolvió poner fin al programa Remediar mediante la derogación de la Resolución 3424, dictada en 2021 durante la gestión del Frente de Todos, que había establecido un listado de medicamentos considerados esenciales.
Con la modificación, numerosos principios activos dejaron de formar parte de la cobertura nacional, entre ellos la levotiroxina, los anticonceptivos, la metformina, la amoxicilina, el salbutamol, el fluconazol y la loratadina, entre otros.
Desde el Ministerio de Salud, conducido por Mario Lugones, explicaron que la decisión está vinculada con la implementación del Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030, diseñado a partir de la incidencia que tienen las enfermedades cardiovasculares y vasculares en las estadísticas de mortalidad del país.
Qué medicamentos permanecen en el listado
El nuevo esquema mantiene únicamente seis principios activos dentro del listado nacional de medicamentos esenciales: ácido acetilsalicílico, atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina.
Los medicamentos que quedaron excluidos deberán ser adquiridos por cada jurisdicción provincial mediante sus propios recursos. Las autoridades locales podrán tomar como referencia el listado elaborado en 2021 para definir sus compras.
Un nuevo plan enfocado en la salud vascular
Entre los argumentos utilizados para justificar la eliminación del esquema anterior, el Ministerio de Salud señaló que el vademécum de 2021 había sido elaborado en función de las condiciones sanitarias de aquel momento. Según la nueva normativa, los cambios registrados en el perfil epidemiológico del país requieren ahora una estrategia específica destinada a las patologías vasculares.
El diagnóstico oficial sostiene que entre el 34% y el 40% de la población adulta presenta hipertensión arterial y que los niveles de control se encuentran por debajo de los objetivos recomendados. Además, las cardiopatías isquémicas y las enfermedades vasculares representarían entre el 28% y el 32% de las muertes registradas en Argentina.
El Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030 contempla medidas para mejorar la atención de emergencias relacionadas con el infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular. Entre las herramientas previstas aparecen protocolos de atención, definición de tiempos críticos para traslados y tratamientos, aplicaciones destinadas a coordinar derivaciones y mecanismos de notificación obligatoria.
El programa también contempla la posibilidad de establecer acuerdos entre el sector público y privado para fortalecer las redes de atención.
A su vez, la estrategia incorpora acciones vinculadas con la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular, las miocardiopatías, el pie diabético y la muerte súbita.
En relación con este último punto, se plantea ampliar la cantidad de espacios cardioasistidos y desarrollar un registro nacional de desfibriladores que permita conocer su ubicación y verificar su funcionamiento.
Alcance del nuevo esquema sanitario
La estrategia está destinada a toda la población, aunque establece diferentes enfoques según la edad. En adultos, la prioridad estará puesta en la detección y el tratamiento de enfermedades vasculares, mientras que en niños y adolescentes se apunta principalmente a la promoción y prevención de la salud.
La normativa también plantea la necesidad de articular con obras sociales, PAMI y empresas de medicina prepaga. El objetivo es establecer criterios comunes para la atención, los registros y los estándares clínicos, teniendo en cuenta que el Programa SUMAR está destinado principalmente a personas sin cobertura sanitaria.
Según lo establecido en las resoluciones, tanto el nuevo plan sanitario como el listado actualizado de medicamentos no demandarán partidas presupuestarias adicionales.
El Gobierno nacional indicó que el Plan Nacional de Salud Vascular se financiará mediante una reorganización de los recursos actualmente disponibles y una modificación del nomenclador del Programa SUMAR para incorporar las prestaciones consideradas prioritarias.