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Caputo activa todos sus recursos para bajar al dólar antes de las elecciones

El economista Ricardo Arriazu lo advirtió, y Luis Caputo ejecutó. El Gobierno está dispuesto a hacer lo que sea para sostener el tipo de cambio en los niveles actuales.

Que no haya sustos en la previa de las elecciones: la primera parada de este recorrido, que finalizará el próximo 26 de octubre, tendrá lugar el próximo fin de semana en la provincia de Buenos Aires.

El Gobierno usa todos sus recursos para bajar al dólar: Ricardo Arriazu advierte

«El Gobierno va a utilizar todos los cañones si el dólar pasa los $1.320», dijo Arriazu, uno de los pocos economistas que escucha Javier Milei por fuera del equipo económico.

«Si el dólar sube, chau Milei», expresó Arriazu durante una exposición ante empresarios para graficar el temor del Gobierno -y de él mismo- a una suba del tipo de cambio.

Arriazu dijo que esa postura no cambiará, al menos hasta las elecciones de octubre, aun cuando la utilización de esos «cañones» lastimen la actividad económica. Algo que ya se está evidenciando, a juzgar por los registros oficiales y de las propias cámaras empresariales.

Las dudas del viceministro de Luis Caputo

El viceministro de Economía, José Luis Daza, planteó -tal vez sin quererlo- las dudas que existen en el mercado sobre lo que pueda pasar más allá de octubre, en relación con el (esperado) ingreso de capitales que posibilite la baja del riesgo país y el regreso a los mercados financieros para refinanciar los vencimientos de deuda en moneda dura.

Daza, en un encuentro organizado por FIEL, responsabilizó a la gestión de Mauricio Macri por la falta de apoyo decisivo en la actualidad de parte de los inversores internacionales.

El vice de Luis Caputo lo dijo así: «Una vez más, la desilusión que tuvo el capital internacional con Argentina nos está pasando la cuenta en forma muy seria». Asimismo, admitió: «Todavía no logramos acceder a los mercados para hacer el rollover de la deuda y estamos pagando con los ahorros del Gobierno».

Refinanciación de deuda: un día de alivio

El alivio que se vio ayer en el mercado cambiario estuvo apoyado en la buena sintonía de los mercados internacionales. Y también en lo que para el Gobierno y para los financistas se trató de una muy buena refinanciación de la deuda pública en pesos, el último miércoles.

En esa operación, Economía logró el «roll over» de una verdadera pared de vencimientos de la deuda. Incluso pudo refinanciar más de lo que vencía ese día, a un plazo que va más allá de las elecciones de octubre.

En este contexto, el dólar mayorista cerró en $1.336, con una baja del 1% en relación con el miércoles.

Los ADRs de las compañías argentinas con oferta pública en Nueva York lograron un rebote de hasta 7,2%, mientras que los bonos en dólares avanzaron en torno al 1%. A pesar de la recuperación, el riesgo país volvió a subir y se ubicó en los 853 puntos, su nivel más alto desde principios de abril.

El Gobierno interviene el mercado de futuros

En los últimos días, el Gobierno efectuó intervenciones masivas en el mercado de futuros del dólar. Es la manera más a mano para forzar una mayor oferta en el «spot».

El último informe de la consultora PPI (Portfolio Personal Inversiones) dio precisiones sobre esa actuación oficial. «El mercado de futuros de dólar llamó la atención. El miércoles se operaron u$s2.872 millones, el mayor volumen desde el 15 de julio (u$s2.971 millones)».

Lo más interesante, no obstante, vino después. Según PPI, la intervención oficial puso la mira en los contratos para después de las elecciones de octubre. Es decir: el mercado está operando bajo la consigna de que una vez pasadas las elecciones de medio término, el Gobierno va a presentar una nueva dinámica cambiaria.

Algún esquema que debería dar por terminado el actual techo de la banda cambiaria, que para esa fecha (noviembre 202) o5pera en torno de los 1.510 pesos.

«El interés abierto escaló u$s186 millones hasta alcanzar un récord desde el año 2020 de u$s7.860 millones. Concentrándonos en este último, el incremento se explicó en que la caída de u$s223 millones en la posición de agosto, que está a punto de vencer, fue compensada ampliamente por subas en los contratos de noviembre de 2025 (u$s271 millones) y mayo de 2026 (u$s59 millones), entre otras. Lo que se llevó todas las miradas fue el salto del interés abierto en noviembre de 2025, dado que es el próximo contrato después de las elecciones de medio término del 26 de octubre», publicó PPI.

La desconfianza juega

Arriazu, en su intervención ante ejecutivos, dijo que los financistas tienen desconfianza sobre el futuro. Y que esa desconfianza tiene una razón política, por la incertidumbre en el resultado de las elecciones.

Esa desconfianza explicaría, según el economista, que no haya apuestas por el «carry trade» a pesar de que la tasa de interés se encuentra en niveles elevadísimos, en términos reales.

Y que esa ecuación podría dejar suculentas ganancias en dólares para quienes hagan apuestas por los bonos en pesos. Sin embargo, la desconfianza de los inversores sobre el proceso electoral impide ese circuito, que ayudaría al Gobierno a sostener la paridad cambiaria.

«Frente a los ‘kukas’, no les debería sorprender que la tasa de interés esté en las nubes. Porque el consumo de mañana a nadie le interesa», ensayó Javier Milei ayer a primera hora de la tarde ante empresarios que lo escucharon en su exposición.

Milei, en su discurso ante el Cicyp, responsabilizó de las altas tasas de interés a lo que denominó el «riesgo de un triunfo opositor» y la posible vuelta al poder del kirchnerismo.

Mientras tanto, está claro: todos los cañones están apuntados y suenan cada vez más fuerte, con tal de dar la señal de que nada cambiará. No sea cosa que el mercado se adelante y haya más volatilidad antes de tiempo.

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